Desde una celda del CERESO dos de Hermosillo, el pintor Enrique Aréchiga nos entrega la cotidianeidad en trazos paradójicamente libres, porque el talento, el deseo de expresar no se puede encarcelar. Cualquiera de todas las mañanas, en esas donde la conversación con un café o un refín como oferta del preso para con su visitante, le sugerí a Aréchiga que rayara para ponerlo en andante26. Él poco sabe de medios electrónicos, o más bien cero acceso. Pero las ganas de crear le movieron como respuesta un sí. Enrique pinta con aerógrafo, y tiene ya tres murales dentro de la prisión. Cuando le pedí que dibujara, con toda la humildad que le caracteriza, puso una sonrisa de duda, y una frase como para salir del paso: “las voy a hacer”. A los pocos días me entregó los dibujos. Desde ese momento, no hago más que desear este instante en el que ustedes como espectadores, disfruten también como yo esa crónica en imágenes de la cotidianeidad adentro. (Carlos Sánchez) |